Medio ambiente
El monitoreo de arrecifes artificiales suma una nueva temporada en la bahía
Las estructuras sumergidas frente a la costa ya sostienen colonias estables de peces. El seguimiento busca medir cuánto ayuda a la pesca ribereña.
El programa de arrecifes artificiales que opera frente a la costa de Manzanillo entró a una nueva temporada de monitoreo, con inmersiones periódicas para registrar qué especies se han establecido en las estructuras sumergidas.
La lógica del programa es sencilla: dar sustrato duro donde el fondo es arenoso. Sobre ese sustrato se fija la vida —algas, invertebrados— y detrás llegan los peces que se alimentan de ella.
Lo que se mide
Cada inmersión levanta conteos de especies, tallas y cobertura de organismos incrustantes. La serie de datos permite distinguir entre un arrecife que concentra peces que ya estaban en la zona y uno que efectivamente aumenta la producción.
Para las cooperativas de pesca ribereña, ese matiz importa: si el arrecife sólo concentra, la presión de pesca se traslada; si produce, hay más recurso para todos.
El seguimiento continuará durante la temporada de aguas cálidas, cuando la visibilidad en la bahía permite trabajo submarino más frecuente.
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